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La convivencia en las redes sociales

Actualizado: 4 may 2023

Pues lo que cada uno es para sí mismo, lo que lo acompaña en su soledad y nadie le puede proporcionar o arrebatar, es obviamente mucho más importante para él que el resto de sus cualidades o lo que los demás puedan pensar de él (Schopenhauer, 2009, p. 35).


El 25 de marzo de 2021 la Fundación Convivencia, Centro de Investigación Educativa realizó la Comunidad de Práctica y Comunicación para la convivencia bajo el título ¿Quién soy en la red? ¿La red como vitrina, una distorsión de la realidad?


¿Se distorsiona la realidad? Parece que considerar la pregunta remite a temas hoy en auge como lo es la posverdad, Juan Carlos Garzón la explica como “un contexto en el cual, digamos, no tiene mucho sentido el significado, sino la imagen… y además la verdad está más del lado del poder y no de la posibilidad que tienes tú, digamos de contrastarla, de verificarla, incluso de pensarla. Porque el problema de la verdad no es quien la tiene, sino cuáles son las implicaciones, digamos para los sujetos de esa verdad y qué es lo que una verdad desata en términos de posibilidad de transformación en la vida social”


La palabra posverdad fue utilizada por primera vez en la prensa norteamericana en 1992, en un artículo de Steve Tesich para la revista The Nation. Tesich, al escribir sobre los escándalos de Watergate y la guerra de Irak, indicó que ya en ese momento habíamos aceptado vivir en una era de la posverdad, en la que se miente sin discriminación y se ocultan los hechos. Sin embargo, fue en el libro The Post-Truth Era: Dishonesty and Deception in Contemporary Life (2004), de Ralph Keyes, cuando el término encontró un cierto desarrollo conceptual, al hacer referencia al mismo como a las apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad.


Se trata entonces de privilegiar lo que concuerde más con las ideologías de cada uno, dejando a un lado lo que ha ocurrido, pero además de ello, porque quién lo dice apela más a las emociones y construye significados que no nos son ajenos o que de alguna manera se quisiera que no lo fueran.


Por ello, la realidad ya no corresponde a los hechos, sino más bien a los “deseos provocados” como indica Juan Carlos Amador “un capitalismo avanzado que trabaja mucho en estas formas simbólicas de construir realidades … de tal manera que las audiencias queremos estar en esos mundos un capitalismo avanzado que trabaja mucho en estas formas simbólicas de construir realidades y esto seduce de tal manera que las audiencias queremos estar en esos mundos’


Y en esta posverdad se sitúan las redes sociales un lugar donde circulan miles de millones de noticias falsas a velocidad formidable, difíciles de desmontar, ya que la verificación de hechos se circunscribe, todavía, a un consumo muy reducido, fundamentalmente de las élites, y no del gran público.


A este fenómeno que se nutre de la representación de la “verdad” dentro de un panorama idealizante, se le suma otro problema y es el establecimiento entre lo que es público y lo que es privado, lo cual se ha desdibujado con el uso de las redes sociales.

“Sería conveniente para todos asumir que la red convierte (…) la esfera de lo privado en público, debido a que todo lo que se publique en ella no está regido por el concepto de confidencialidad, por lo que de inmediato se pierde la autodeterminación informativa…todo lo publicado en una red social pasa rápidamente de nuestro círculo de contactos a los contactos de nuestros amigos.” (López, 2021, pág. 11)

En este marco desglosado mínimamente, es importante considerar el tema de la convivencia, si bien se puede concluir que la verdad no subyace en las redes y que ellas permean la vida privada ¿Cómo es la relación con los otros?


Por un lado, “ahora cualquier individuo, sin dimensionar las consecuencias, desarticulado de procesos o de consideraciones éticas y legales, puede tomar voz. Sin importar su madurez, su desarrollo moral, su escala de valores y su situación emocional, puede decidir divulgar momentos desagradables y generar el desprestigio de otra persona u organización” a veces anónimamente (López, 2021, pág. 12)


A lo que se le suma “El ostracismo, o es castigo, o es elección. Castigo, si son los otros quienes te destierran por considerarte peligroso, o simplemente diferente; elección, si eres tú quien se aleja por voluntad propia. Como castigo, el ostracismo ha mutado, es histórico. Antes se desterraba físicamente a la gente, se le expulsaba de su patria. Hubo un tiempo en que se le excomulgaba.

En la actualidad, el ostracismo es pasar desapercibido, ignorado en internet; no recibir comentarios o “me gustas” a lo que se dice o publica allí”. (González, 2021, pág. 43) aspecto que genera ansiedad, tristeza o ira y sentimientos de rechazo.


¿Cómo generar convivencia en las redes?
“…es necesario insistir en la posibilidad de una apertura hospitalaria al otro en tanto compromiso con el otro, respeto de la diferencia, aun cuando la apertura solo pueda ser deficiente y provisional, o justamente por ello”. (Derrida, 1998a: 54).

En el texto “El sentido de trabajar colaborativamente” se muestran algunos elementos para que se dé este tipo de hospitalidad: la escucha, el diálogo, la responsabilidad por el otro, el respeto a las diferencias, entre otros aspectos relevantes, para convivir.


Referencias
  • GONZÁLEZ, R. (2021) Ostracismo. Revista de Educación Fundación Convivencia No 25. Pág. 42-44

  • LÓPEZ, M. (2021) Tejidas en lo público. Las redes trajeron espectadores a lo privado. Revista de Educación Fundación Convivencia No 25. Pág. 9-14

  • DERRIDA, J. (1998a) Adiós a Emmanuel Levinas seguido de Palabra de acogida. Madrid, Trotta. Schopenhauer, A. (2009). Aforismos sobre el arte de vivir. Madrid: Alianza Editorial.

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