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Investigar para no improvisar: tecnología, docencia y ética en la educación del siglo XXI

Blog 3 de 3 · Serie: Repensar la tecnología educativa desde la investigación



La acelerada incorporación de tecnologías digitales en los sistemas educativos ha generado transformaciones profundas en los procesos de enseñanza y aprendizaje, pero también ha evidenciado una tensión persistente entre innovación y reflexión pedagógica. En este contexto, la tercera parte de Exploración científica de las tecnologías de la enseñanza y el aprendizaje del siglo XXI sitúa la investigación educativa como un eje central para afrontar los desafíos contemporáneos de la docencia. Lejos de concebir la tecnología como un conjunto de herramientas neutrales, el texto sostiene que solo a través de la investigación crítica es posible formar docentes capaces de tomar decisiones pedagógicas fundamentadas y éticamente responsables (Gómez Gómez, 2023).


El Capítulo 6 plantea que afianzar la investigación sobre tecnología en las titulaciones de educación constituye un reto ineludible, especialmente en la educación superior, donde se forman los futuros docentes. La investigación no se presenta únicamente como una actividad académica, sino como una práctica formativa que desarrolla competencias clave para el ejercicio profesional, tales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el trabajo colaborativo y la reflexión sobre la propia práctica docente. Desde esta perspectiva, investigar sobre tecnología educativa permite comprender su impacto real en el aula y evita una adopción acrítica basada en modas o presiones institucionales (Gómez Gómez, 2023).


Uno de los aportes más relevantes de esta sección es la insistencia en que la formación docente no debe limitarse al uso instrumental de las tecnologías. El texto propone integrar la investigación tecnológica de manera transversal en asignaturas, prácticas, proyectos de innovación y trabajos de fin de grado y máster. Esta integración favorece que los futuros docentes desarrollen una mirada analítica sobre las tecnologías digitales, aprendan a evaluar sus implicaciones pedagógicas y comprendan que la tecnología no transforma la educación por sí sola, sino en función de los enfoques didácticos que la sustentan (Gómez Gómez, 2023).


El Capítulo 7 profundiza en esta línea al presentar propuestas analíticas orientadas a reforzar los conocimientos sobre las tecnologías desde una alfabetización digital crítica. El texto subraya que comprender la tecnología implica no solo aprender a utilizarla, sino también pensar sobre ella y a través de ella. Esta reflexión resulta clave para cerrar la brecha entre teoría y práctica educativa, ya que permite al docente interpretar críticamente los discursos de innovación y contextualizar el uso de las tecnologías en función de las necesidades reales del alumnado y del entorno educativo (Gómez Gómez, 2023).


Asimismo, se destaca la necesidad de desarrollar competencias transversales que complementen la competencia digital, como la capacidad de análisis, la comunicación, la creatividad, la toma de decisiones y el aprendizaje autónomo. Estas competencias adquieren especial relevancia en un escenario de cambio constante, donde las tecnologías evolucionan con rapidez y exigen una actualización permanente del profesorado. En este sentido, la investigación se consolida como una estrategia formativa que permite a los docentes adaptarse de manera reflexiva y fundamentada a los nuevos escenarios educativos (Gómez Gómez, 2023).


El Capítulo 8 introduce de manera explícita la dimensión ética, la ciberseguridad y el acercamiento crítico a la inteligencia artificial. En un contexto donde la IA, los datos y las plataformas digitales ocupan un lugar central en la educación, el texto advierte que no es posible formar docentes competentes sin abordar las implicaciones éticas del uso tecnológico. La protección de datos, la privacidad, la seguridad digital, los sesgos algorítmicos y la desigualdad de acceso se presentan como desafíos que deben incorporarse de forma sistemática en la formación docente y en la investigación educativa (Gómez Gómez, 2023).


El acercamiento a la inteligencia artificial, según se plantea, debe realizarse desde una comprensión tanto teórica como práctica. Esto implica que los futuros docentes no solo aprendan a utilizar herramientas basadas en IA, sino que investiguen su funcionamiento, sus límites y sus consecuencias pedagógicas. De este modo, la inteligencia artificial deja de ser una “caja negra” para convertirse en un objeto de análisis crítico que permita al profesorado ejercer su rol con mayor autonomía y responsabilidad profesional (Gómez Gómez, 2023).


La tercera parte del texto refuerza la idea de que la investigación educativa es un componente esencial de la formación docente en el siglo XXI. Integrar tecnología, investigación y ética no constituye una opción complementaria, sino una necesidad para evitar la improvisación pedagógica y garantizar prácticas educativas coherentes, críticas e inclusivas. En un contexto atravesado por tecnologías emergentes, investigar no es un lujo académico, sino una responsabilidad profesional que permite a los docentes comprender, evaluar y orientar el uso de la tecnología con sentido pedagógico y compromiso social.


Referencias

Gómez Gómez, M. (2023). Exploración científica de las tecnologías de la enseñanza y el aprendizaje del siglo XXI (Parte III: Iniciativas para la investigación contemporánea).

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