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Escritura y lectura para la convivencia

Actualizado: 4 may 2023

“¡Emoción!”, respondió Céline cuando Jacques Darribehaude y Jean Geunot, entrevistadores de la Paris Review, le preguntaron qué quería mostrar de sí. Nada debe ser dicho o escrito, si no obedece al sentimiento; esta parece ser la máxima ética y estética de Céline. (Céline, 1960, Citado por González, 2019, pág 7)


En 2019, la Revista de Educación Fundación Convivencia No 19, registro el proyecto que realizaba Yamile Carrillo, docente del Colegio Codema de la localidad de Kennedy en Bogotá, que consistía en que algunos de los estudiantes de la Institución Educativa, intercambiaran correspondencia con presos de distintas cárceles de la capital colombiana.

En el artículo se evidencia, como el proceso le permite a los estudiantes entre otros aspectos: forjar la empatía “un preso es una persona que ha cometido un error, que ha sido encarcelada para reflexionar sobre ese error, describe Angélica una de las estudiantes participantes; Empoderamiento “sin ningún asomo de timidez, Angélica lee un monólogo en que se interpela a sí misma: una voz la llama la “niñita cortavenas”.

Es así como, “la literatura, entendida como el ejercicio formal de escritura es secundaria frente a lo que se vivencia de verdad; la experiencia viva del hombre que entra a un texto como a un universo nuevo” (Carrillo, Correo a la libertad, 2017, pág. 131. Citado por González, 2019, pág. 6). Esa “experiencia viva” de la literatura permite el aprendizaje de algo distinto de ella, de algo superior, más elevado: “(….)no educamos simplemente para que los jóvenes sepan de literatura, queremos que ganen una visión poética de la vida (…)” (Carrillo, Correo a la libertad, 2017, pág. 131. Citado por González, 2019, pág. 6).



De acuerdo con González, la profesora Yamile no solo enseña literatura, sino transmite sentimiento, un proceso similar se evidencia en el proyecto “Hablar, leer y escribir en familia... ¡valores en acción!”, implementado por docentes del área de humanidades del Colegio Femenino Magdalena Ortega de Nariño, donde a través de la lectura, la escritura y la oralidad se suscitó un encuentro familiar y “se narraron los sentimientos provocados”

En la estrategia “Manos a la obra” se invitó a padres y alumnas a escribir algunos recuerdos de su niñez y se realizó de forma paralela un proceso de reflexión a partir de la noticia del estudiante Sergio Urrego, quién por presunta discriminación sexual, se suicidó. La lectura, la escritura y la oralidad sirvieron para que las estudiantes pensaran un mundo con mejores oportunidades para ellas y sus familias; un camino con valores y principios en el que cada uno pueda establecer sus propias metas y generar formas de alcanzarlas, para lograr así la realización personal.

Desde otra perspectiva, pero con el mismo enfoque, de acuerdo con López (2019) “los docentes diseñaron el plan de aula ¡Uno para todos... todos para uno!, que se centró en el proyecto profesional y laboral de las estudiantes del grado once… Con el fin de avivar emociones, deseos de superación y de lucha en las jóvenes, los docentes usaron la obra “Cartas de la Persistencia”, luego de leer y reseñar el texto las estudiantes escribieron su propia carta en la que se proyectaron a 15 años viviendo una vida exitosa y fundamentada en valores morales.

Las tres estrategias del proyecto “Sin súper, pero... héroes en casa”, ¡Uno para todos... todos para uno! y “Manos a la obra", permitieron estrechar los lazos entre familia y escuela, padres e hijas, y docentes y estudiantes; reconocer la importancia de los valores como eje fundamental de la sociedad; abordar los contenidos propios de cada ciclo escolar; y fomentar la lectura, la escritura y la oralidad, formando en las estudiantes criterios de selección, argumentación y producción textual, potenciando la lectura lúdico-creativa. (López, 2019, pág. 11)

¿Es muy difícil enseñar a escribir, no es algo connatural para la escuela y para la enseñanza? ¿Es decir, en la escuela no se enseña a escribir? es una pregunta que dista de la realidad revisada en las experiencias referenciadas. En ¿Escribir cómo se cuenta? González (2019) le realizó estas preguntas a Fernando Vásquez Rodríguez, Magíster en Educación de la Universidad Javeriana, y licenciado en Estudios Literarios, docente, investigador, escritor y crítico, quién ha publicado diferentes obras sobre la formación docente y sobre estrategias de enseñanza y de lectura tales como Oficio del maestro (2000), Rostros y máscaras de la comunicación (2005) y Educar con maestría (2007) frente a lo cual contestó “Se aprende a escribir de manera tutorial, al lado del otro. Es muy difícil aprender a escribir con recomendaciones generales. Escribir requiere… un enorme compromiso del maestro para que te lea de verdad y eso son horas leyendo al otro. Y horas de tiempo que no corresponden a las horas de la clase, sino del tiempo del profesor”.



Referencias

  • Carrillo, Y. (2017). Correo a la libertad. En IDEP, Libro premio IDEP 2017 (págs. 125-141). Bogotá: IDEP. Citado por González, R. 2019, Enseñar Sentimiento. Revista de Educación Fundación Convivencia No 19. Bogotá. pág. 6

  • Carrillo, Y., Rodriguez, D., & Igua, C. (2017). Correo a la libertad 2. Bogotá: Colegio Idema IED. Citado por González, R. 2019, Enseñar Sentimiento. Revista de Educación Fundación Convivencia No 19. Bogotá. pág. 6

  • Céline, L. F. (1960). The Art of Fiction No. 33. (J. Darribehaude, & J. Geunot, Entrevistadores) Citado por González, R. 2019, Enseñar Sentimiento. Revista de Educación Fundación Convivencia No 19. Bogotá. pág. 7

  • González, M. (2019) ¿Escribir cómo se cuenta? Entrevista a Fernando Vásquez Rodríguez. Revista de Educación Fundación Convivencia No 19. Bogotá. pág. 23

  • Lopéz, M. (2019) Hablar, leer y escribir: Trabajo de familia. Revista de Educación Fundación Convivencia No 19. Bogotá. pág. 11


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