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“REINVENTARSE”

El verbo con el que conviven los profesores


Sobre el inicio del siglo XXI la mayoría de los países latinoamericanos se ocupaban en dotar las escuelas de computadores a fin de compensar el tema de desigualdad social y acceso a la

tecnología. Tiempo después abordaron la infraestructura de redes, aumentaron los dispositivos en las salas de informática y crearon las aulas móviles. Así, con una u otra variación más fueron abriendo espacio a la parte tecnológica, especialmente en las escuelas, pero dando largas a la inclusión digital en todos los sectores de la población. Intentos rápidos de acceso que en realidad no impulsan la inclusión y menos la construcción de conocimiento digital e informacional.


Los docentes ya advertían las fallas de la estrategia, que daba prioridad a la formación tecnológica y didáctica sobre la mediática e informacional; sabían que se quedaba corta ante las destrezas y aptitudes necesarias para la comunicación e interacción actual. Las dinámicas de trabajo que impuso el Covic – 19 activo con más fuerza sus alarmas.


En la pandemia los maestros padecieron las limitaciones. Evidenciaron carencias en acceso,

inclusión, conectividad y manejo de información, en todos los niveles. No solo los padres y los

alumnos carecían de competencias digitales, ellos también sentían los vacíos en el tema, con el

apremiante de que, por su labor, debían ejercer el papel de guía.


Tuvieron entonces, que trasegar el discurso problemático que se manejaba sobre internet para

fijarse en el análisis de sus herramientas, para trabajar en la manera de asumir la tecnología en la educación.


Muchos profesores se vieron obligados a aprender de tecnología digital aplicándola. En el poco

tiempo que les quedaba - entre las explicaciones extras, las consultas de los padres, la recepción de tareas, la preparación de material y las reuniones de trabajo - debían ingeniárselas para reconocer los instrumentos tecnológicos y aprovecharlos en sus procesos de enseñanza. Aunque las clases virtuales fueron un asunto difícil, extraño y hasta caótico para muchos, ya se venían usando en la Comunidad Europea para mejorar la calidad de su educación.


Los maestros, latinoamericanos y europeos, reconocen adelantos significativos en el uso de las

nuevas tecnologías durante la emergencia sanitaria, pero también advierten que no son

suficientes, les hace falta adquirir destrezas y competencias digitales completas.

Análisis e investigaciones actuales, aseguran que el profesorado sabe cómo buscar, localizar,

contrastar y acceder a la información, pero les cuesta controvertir lo que utilizan y citar su

procedencia. Tienen dificultades para seleccionar, organizar y catalogar la información. Se ven en aprietos para utilizar sistemas de clasificación y gestión.


Los docentes tienen mayores vacíos en relación con la seguridad y el uso responsable de la

tecnología. Son conscientes de los riesgos asociados, pero no se sienten preparados para

proporcionar la educación mediática requerida para los prosumidores (productor y consumidor) del futuro. Les faltan conocimientos para proteger los dispositivos y los datos personales; se complican con el manejo de identidad digital, derechos de autor y licencias de materiales educativos digitales.


Se comprobó que ser conscientes del rastro digital que vamos dejando y del tratamiento de los macrodatos son las dos competencias menos valoradas en la investigación. Esto es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el papel hegemónico de los medios de masas en el campo de la comunicación ha pasado a los medios digitales, donde el tratamiento con los algoritmos adecuados de nuestro rastro en Internet y del «big data» sirve a las grandes corporaciones para maximizar su beneficio y minimizar la educación ciudadana” (Gutiérrez-Martín, A., Pinedo-González, R., & Gil-Puente, C., 2022. Pg. 31)

Otro hecho preocupante es que “sigue habiendo un 26% del profesorado que reconoce como práctica habitual el realizar un uso de la información que obtiene de la Red sin una transformación y sin indicar la autoría de la misma… la calidad de la información transformada y a su vez comunicada se ve mermada considerablemente a raíz de este resultado”. (Álvarez, J., & Gisbert-Cervera, M., 2015. Pg. 193)


El tema también pasa por la reinvención continua que se espera de su labor como mediadores del aprendizaje. Les implica estar abiertos al conocimiento, familiarizados con las innovaciones

tecnológicas. Dicha familiarización actualmente les demanda conocimiento sobre el internet de las cosas (IoT); la inteligencia artificial (IA); la realidad virtual (RV) y aumentada (RA), y la codificación.


Es importante señalar que la mayoría de los maestros están interesados en aprender. Saben que, mejorando sus competencias digitales, pueden analizar y transformar en saber lo que encuentran en la web, brindando beneficios significativos en el aprendizaje de sus estudiantes. Es que las competencias digitales que esperamos aprendan y apliquen los estudiantes, en gran parte se originan en los docentes como una parte responsable de su formación.


“Una adecuada gestión pedagógica docente favorece el logro de los aprendizajes y la adquisición de capacidades y competencias necesarias en los estudiantes, lo que se evidencia en su desempeño académico y futuro desarrollo profesional” (Gudiño, A., Acuña, R. y Terán, V., 2021. Pg. 3).

Es primordial que docentes y estudiantes convivan con la tecnología y aprendan a manejar

educadamente la información. Que dominen habilidades, reconozcan fuentes, manejen

estrategias y cuenten con criterios, con el fin de lograr una navegación sana que se refleje en el

desarrollo de conocimientos.


Por ello se habla de introducir en la escuela modelos que promuevan destrezas digitales, que

aborden de forma práctica la tecnología y avancen en la formación de análisis crítico de la

información; a fin de lograr un nivel competente en esta era cada vez más digital.


Al respecto es conveniente referir El Marco Común de Competencia Digital Docente,

de las competencias digitales del profesorado… su práctica educativa y el desarrollo profesional continuo…


se compone de 5 áreas:

  1. Información y alfabetización digital: capacidad para identificar, localizar, recuperar, almacenar, organizar y analizar la información digital y evaluar su relevancia.

  2. Comunicación y colaboración online: capacidad para comunicarse, colaborar, interactuar y participar en equipos y redes virtuales, así como hacer uso de medios, tono y comportamiento apropiados.

  3. Creación de contenidos digitales: capacidad para crear, configurar, ampliar y editar contenido digital, y entender sus reglas.

  4. Seguridad en la Red: capacidad para proteger dispositivos, personas, medioambiente, contenido, datos personales y privacidad en entornos digitales utilizando la tecnología digital de manera segura y sostenible.

  5. Resolución de problemas: capacidad para resolver problemas digitales y explorar nuevas formas de aprovechar la tecnología. (García, A., 2022)


Dentro de esas 5 áreas, se enlistan 21 conocimientos, habilidades y actitudes para adquirir la

competencias técnicas y transversales, necesarias para el desarrollo de la sociedad

contemporánea.


Organizaciones internacionales establecen el manejo de las Tecnologías de la Información y las

Comunicaciones (TIC) no como un contenido más en los planes de estudio, sino como un espacio transversal en el que se asuman los desafíos y potencialidades, a fin de fortalecer los sistemas educativos.


Es una invitación a tejer “entre el aprendizaje escolar y el uso cotidiano que los niños y adolescentes hacen de los medios digitales, pues en efecto muchos problemas de aprendizaje se agudizan cuando la escuela no es capaz de integrar los conocimientos y habilidades que se obtienen por fuera de ella. (Giraldo Cadavid, D., 2022. Pg. 156).

Los argumentos van más allá de adquirir competencias digitales, reclaman en los docentes una

mirada holística del mundo digital, para estar en permanente desarrollo de competencias y

afrontar los continuos retos que impone la ubicuidad de los medios y la virtualización de nuestras ocupaciones diarias.


Bibliografía


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