La empatía en adolescentes se entrena: la evidencia detrás de la conversación con Enrique Chaux
- Marilyn González Reyes
- hace 9 horas
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Tres estudios publicados en 2026 ponen a prueba las dos ideas centrales del episodio 7 de +Allá de la Escuela la empatía como factor protector frente a la agresión digital y las prácticas restaurativas como alternativa al castigo. Esto dice la investigación.
En el episodio 7 del ciclo sobre redes sociales, el profesor Enrique Chaux (Universidad de los Andes) planteó dos tesis: que la empatía en adolescentes es una competencia decisiva para frenar el daño entre pares, y que la respuesta al conflicto escolar no tiene que ser el castigo, sino la reparación. Este blog amplía esa conversación con tres investigaciones publicadas en 2026, leídas junto a un estudio latinoamericano que la audiencia del episodio 6 ya conoce.
El antecedente regional: la empatía en adolescentes como factor protector
El estudio del Instituto Tecnológico de Sonora (Madrid López, Valdés Cuervo y colaboradores, publicado en Perfiles Educativos de la UNAM) analizó a 1.488 estudiantes mexicanos de bachillerato para identificar qué diferencia a los adolescentes que ciberagreden de los que no.
Dos condiciones elevaban el riesgo: la violencia dentro del hogar y, con mayor peso, ejercer acoso presencial. Cinco recursos lo reducían: la empatía, las habilidades sociales, el apoyo de los padres, el apoyo de los docentes y la presencia de adultos en la comunidad. El dato clave del análisis es que estos factores protectores operan en sinergia: combinados protegen más que sumados por separado.
El estudio es transversal, es decir, muestra asociaciones y no causas. Pero dejó planteada una pregunta que la investigación de 2026 empieza a responder: si la empatía protege, ¿puede cultivarse de manera deliberada?
Hallazgo 1: doce semanas de prácticas restaurativas aumentan la empatía
Un equipo de investigadoras turcas (Döğer Şenel y Çetin, BMC Psychology) evaluó un programa escolar de prácticas restaurativa con estudiantes de 12 y 13 años en Estambul: doce sesiones semanales de 50 minutos sobre comprensión del daño, toma de perspectiva, comunicación no violenta, reparación y construcción de comunidad, con componentes adicionales para familias y personal docente.
El resultado más sólido, el único que resistió todas las correcciones estadísticas frente al grupo de control, fue el aumento de la empatía en adolescente: el grupo que recibió el programa mejoró de forma clara y sostenida su capacidad de reconocer y compartir las emociones del otro en situaciones de conflicto, con un efecto de magnitud media que se mantenía un mes después.
El estudio también registró reducciones en las conductas de acoso reportadas por los propios estudiantes, aunque las autoras piden cautela: la muestra fue pequeña (45 estudiantes en total), no hubo asignación aleatoria y esos resultados conductuales requieren replicación. La conclusión que sí queda en pie coincide con la tesis de Chaux: la empatía no es un rasgo fijo de personalidad. Es una competencia, y un trimestre escolar bien estructurado alcanza para empezar a desarrollarla.
Hallazgo 2: la empatía en adolescentes digital tiene brecha de género
Un estudio cualitativo realizado en Ankara (Eren Bozdoğan y colaboradores, Discover Global Society) exploró cómo reaccionan los adolescentes ante la violencia en línea. Veinte estudiantes de secundaria leyeron siete escenarios realistas (ciberacoso, suplantación de identidad, doxing, exclusión de grupos digitales) y respondieron qué sentirían y harían en el lugar de la víctima.
Los patrones por género fueron marcados:
Las estudiantes respondieron con emociones internalizadas (tristeza, miedo, ansiedad) y estrategias de apoyo social: contar a la familia, acudir a las autoridades.
Los estudiantes respondieron con emociones externalizadas (rabia contra el agresor) o con indiferencia, y prefirieron confrontar directamente al acosador, una estrategia que la literatura clasifica como desadaptativa porque perpetúa el ciclo de agresión.
El hallazgo más inquietante: diez de las diez chicas expresaron rabia contra sí mismas por haberse "expuesto", una forma de culpabilización de la víctima vuelta hacia adentro, casi ausente en los varones.
Los autores concluyen que los programas de prevención de talla única son insuficientes. Con muchos varones, el trabajo pendiente es la empatía afectiva, el manejo de la ira y la reducción de la culpabilización de las víctimas; con muchas chicas, la desculpabilización y el fortalecimiento de las redes de ayuda. Es un estudio pequeño y de un contexto específico (un colegio de alto rendimiento en Turquía), pero sus patrones resultan reconocibles para cualquier docente de la región.
Hallazgo 3: la compasión también se dirige hacia adentro
El tercer estudio (Bingöl, Yazıcı Çelebi y Kaya, Scientific Reports) aborda un ángulo menos visible: la relación del adolescente consigo mismo. Con una muestra de 647 adolescentes, los investigadores examinaron la ansiedad por la apariencia social, el temor persistente a ser evaluado por el propio cuerpo, un malestar que el ecosistema de las redes sociales amplifica a diario.
El análisis mostró una cadena: los adolescentes más tolerantes con los demás tendían a ser más compasivos consigo mismos; esa autocompasión mejoraba sus estrategias para manejar emociones difíciles y reducía las dañinas (rumiación, autoculpa); y ese conjunto disminuía la ansiedad frente al juicio ajeno. La asociación más fuerte de todo el estudio fue directa: a mayor autocompasión, menor ansiedad por la apariencia.
Como el estudio mexicano, es una investigación transversal que no permite hablar de causas. Pero completa el cuadro: la calidez que se le pide a un adolescente hacia sus compañeros necesita, para sostenerse, un correlato interior. Quien se trata con dureza tiene menos recursos para tratar bien a los demás.
Cuatro conclusiones para familias y colegios
La empatía protege contra la agresión digital, y no trabaja sola: rinde más cuando la acompañan padres disponibles, docentes que intervienen y comunidades presentes.
Se puede entrenar. Un programa restaurativo estructurado, centrado en comprender y reparar el daño en lugar de solo castigarlo, produjo mejoras medibles en doce semanas.
El entrenamiento debe diferenciarse. La indiferencia frecuente en los varones y la autoculpa frecuente en las chicas son problemas distintos que piden respuestas distintas.
La compasión hacia uno mismo es parte de la ecuación, especialmente frente a la exposición permanente del cuerpo y la imagen en redes.
Una aplicación inmediata, al alcance de cualquier mesa familiar o salón de clase: ante el próximo conflicto, cambiar la pregunta. No "¿quién lo hizo?", sino "¿quién resultó afectado y qué necesita para estar bien?". Esa es, en miniatura, la lógica restaurativa que la evidencia respalda.
La entrevista completa con el profesor Enrique Chaux está disponible en el episodio 7 de +Allá de la Escuela, en Spotify y YouTube.
Bibliografía
Bingöl, O., Yazıcı Çelebi, G., & Kaya, F. (2026). The mediating effect of self-compassion and cognitive emotion regulation on the relationship between tolerance and social appearance anxiety in adolescents. Scientific Reports, 16, 15730. https://doi.org/10.1038/s41598-026-46918-8
Döğer Şenel, S. S., & Çetin, A. (2026). The effect of the restorative justice program implemented in schools on adolescents' peer bullying behaviors. BMC Psychology, 14, 1093. https://doi.org/10.1186/s40359-026-04861-3
Eren Bozdoğan, K., Bozdoğan, E., Toprak, F., & Pulat, E. (2026). A qualitative analysis of empathy and awareness of digital violence among high school students. Discover Global Society, 4, 24. https://doi.org/10.1007/s44282-026-00362-1
Madrid López, E. J., Valdés Cuervo, Á. A., Urías Murrieta, M., Torres Acuña, G. M., & Parra-Pérez, L. G. (2019). Factores asociados al ciberacoso en adolescentes: una perspectiva ecológico-social. Perfiles Educativos, 42(167), 68-83. https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2019.167.59128
