El error más peligroso ante la desinformación: pensar que solo otros pueden ser engañados
- Diana Carolina Cárdenas
- hace 5 horas
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De acuerdo con Sánchez et al. (2024) la alfabetización Mediática e Informacional (AMI) es una herramienta clave para ayudar a las personas a reflexionar sobre cómo consumen información, a hacerse conscientes de sus propios hábitos mediáticos y a establecer nuevas formas de relacionarse con el entorno digital. Esta alfabetización no solo introduce hábitos de consumo crítico, sino que permite comprender cómo opera el bioma informativo en el que estamos inmersos.
¿Quién necesita alfabetización mediática?
Estudios recientes —como los de Mokadem (2023) y Sánchez, et al. (2024)— han demostrado que la alfabetización mediática, junto con la naturaleza del contenido, es más determinante para identificar desinformación que factores como la edad o el nivel educativo.
Esto derrumba dos mitos comunes:
Que la desinformación afecta únicamente a personas sin formación académica.
Que haber nacido en la era digital implica tener habilidades digitales desarrolladas.
En realidad, todas las personas, sin importar su nivel académico o generación, requieren formación en alfabetización mediática. Saber usar redes sociales o herramientas digitales no implica saber interpretar críticamente lo que se ve o se comparte.
¿Qué pasa cuando enfrentamos imágenes manipuladas?
Diversos estudios han explorado cómo las personas se relacionan con la información, y cómo identifican (o no) la veracidad de los contenidos que consumen. Un ejemplo de ello es el cuasiexperimento presentado por Carbonell, Gertrudix y Sánchez & Rubio (2024), realizado con 80 jóvenes de la Comunidad de Madrid. El objetivo consistió en evaluar la capacidad de reconocimiento de deepfakes en entornos inmersivos y determinar qué elementos influyen más en la percepción de credibilidad.
En medios de baja reputación, el 70,37 % de los participantes consideró que la fuente de información era el elemento menos relevante al evaluar la autenticidad de un contenido.
En cambio, la imagen fue el elemento más influyente, valorada como "importante" o "muy importante" por el 47,89 % de los encuestados.
Estos datos se mantuvieron incluso en medios de alta reputación. Lo visual tiene más peso que el contexto.
La fuerza de la imagen y la nueva ecología mediática
La imagen se impone. La pregnancia de lo visual se intensifica en un ecosistema digital dominado por plataformas que fomentan el consumo rápido, emocional y adictivo de contenido. Como advierten Rixen et al. (2023), citado en Sánchez et al. (2024), este entorno está diseñado para maximizar la atención mediante técnicas de persuasión.
Sin embargo, no se trata solo de un cambio de formato, sino de una remediación profunda, como explicaron Bolter y Grusin (2011), citados en Sánchez et al. (2024): los nuevos medios no reemplazan a los antiguos, sino que los reconfiguran. Así, se conforma una nueva ecología mediática donde surgen nuevos marcos lectores: nuevas formas de leer, ver, entender y dar sentido a los textos, imágenes y mensajes.
¿Cómo impacta la alfabetización mediática en la detección de desinformación y deepfakes?
Un estudio reciente de Mokadem (2023) ofrece una mirada reveladora sobre cómo distintos enfoques de alfabetización mediática pueden influir en la capacidad de las personas para detectar mensajes falsos, tanto escritos como audiovisuales.
Diseño del estudio: inoculación informativa
Basado en la Teoría de la Inoculación, el experimento incluyó a 204 egipcios con alto nivel educativo, distribuidos en tres grupos iguales:
Grupo 1: Conferencia sobre desinformación (misinformation) Abordó qué es la desinformación, sus consecuencias, métodos de verificación y ejemplos concretos.
Grupo 2: Conferencia sobre deepfakes La sesión se centró exclusivamente en explicar esta tecnología, su funcionamiento y ejemplos visuales.
Grupo 3: Grupo control (sin formación) No recibió ningún tipo de instrucción previa sobre alfabetización mediática.
Evaluación: ¿quién percibe qué como creíble?
A cada grupo se le presentó:
Una publicación falsa en Facebook (imagen + texto).
Un video deepfake.
Luego, los participantes evaluaron la credibilidad, exactitud, veracidad, persuasión y carácter convincente de cada mensaje, usando una escala estandarizada.
Principales hallazgos
La alfabetización mediática sí hace diferencia
Las personas sin formación previa evaluaron ambos tipos de mensajes con las puntuaciones más altas de credibilidad y veracidad.
En contraste, quienes recibieron formación específica, especialmente sobre deepfakes, calificaron los mensajes con puntajes significativamente más bajos.
Diferencias por tipo de mensaje y formación
El grupo control (sin formación) valoró el mensaje escrito con las puntuaciones más altas en:
▪ Exactitud
▪ Persuasión
▪ Carácter convincente
El mismo grupo también otorgó al video deepfake las puntuaciones más altas en:
▪ Credibilidad
▪ Veracidad
En cambio, los participantes que recibieron la conferencia sobre deepfakes otorgaron las puntuaciones más bajas al mensaje en video en cuatro de las cinco categorías, destacando:
Credibilidad
Exactitud
Veracidad
Carácter convincente
Efectividad específica según el tipo de formación
La formación centrada en deepfakes fue más efectiva en reducir la percepción de credibilidad de videos, mientras que la formación sobre desinformación general tuvo menos impacto en la evaluación de estos formatos audiovisuales.
Para los mensajes escritos, se observó que su evaluación crítica requiere una alfabetización más específica y profunda.
¿Qué puede indicar esto?
Estos resultados rompen con varias creencias comunes:
A pesar de la complejidad técnica de los deepfakes, sí es posible entrenar a los ciudadanos para identificarlos, incluso sin ser expertos.
La efectividad de la alfabetización mediática varía según el formato del mensaje.
Los sesgos personales y las creencias previas influyen fuertemente en la evaluación de credibilidad, más allá del contenido en sí.
Como señalan Hameleers, Van der Meer y Dobber (2022), citados en Mokadem (2023) la manera en que una audiencia interpreta un mensaje está profundamente mediada por sus experiencias previas, ideologías y marcos mentales. Por consiguiente, la alfabetización mediática no puede ser genérica: debe ser estratégica, adaptada a las características del ecosistema informativo y diferenciada por tipo de formato (escrito, visual, audiovisual).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
El Mokadem, S. S. (2023). The Effect of Media Literacy on Misinformation and Deep Fake Video Detection. Journal of Arab Media & Society, 35, 53-78.
Sanchez, Carbonell, Gertrudix, Rubio (2024). Retos de la Alfabetización Mediática e Informacional en la ecología de la Inteligencia Artificial: deepfakes y desinformación.






