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Educación rural y convivencia

Actualizado: 4 may 2023

“…Una educación transformadora es la que, claramente, educa para la convivencia: abre el espíritu y la mente hacia el respeto y la legitimación de los demás, sin importar la diversidad de ideas, y sin pretender que los propios criterios sean superiores a los ajenos; evita la acumulación de inseguridades y de resentimientos que vuelven a las personas dogmáticas, intolerantes e impositivas. A través de esos efectos positivos, contribuye, innegablemente, al mejor y más constructivo manejo de los conflictos y, en consecuencia, a la convivencia pacífica y respetuosa en medio de la diversidad...” Adaptado de (Zalles, 2014)


El concepto jurídico de ruralidad o territorio rural actualmente en Colombia lo define el Artículo 33 de la Ley 388 de 1997 como aquel constituido por terrenos no aptos para el uso urbano, por razones de oportunidad, o por su destinación a usos agrícolas, ganaderos, forestales, de explotación de recursos naturales y actividades análogas; sin embargo, ese enunciado fue profundizado por el DNP - (Departamento Nacional de Planeación, 2014) a través de la Dirección de Desarrollo Rural Sostenible y el equipo de la Misión para la Transformación del Campo, con el fin de lograr una mejor identificación, reglamentación y caracterización para la aplicación de políticas públicas y la inversión gubernamental en temas como educación, convivencia y otros.

El DNP definió categorías para los 1.122 municipios de Colombia en cuatro grupos que determinó así: 117 municipios pertenecen a la categoría de Ciudades y aglomeraciones, 314 a municipios Intermedios, 373 Rurales y 318 en la categoría de Rural disperso, estas dos últimas son el 61,5% del total de municipios, pero representan el 84,7% a nivel de extensión territorial, donde según el DNP solo habita el 23,7% de la población colombiana; o dicho de otra manera, en la mayor extensión territorial del país, reside la menor cantidad de población.

Un dato que aparenta ser lógico si lo que se pretende analizar es la densidad o media poblacional; pero al hablar de educación rural y convivencia, entonces surge el interrogante: ¿la inversión multisectorial en estos territorios es tenida en cuenta por la categoría en la que fueron clasificados los municipios o por la densidad demográfica que poseen?, pues son varias las problemáticas que se pueden abordar y entender en cada contexto como lo explica la Fundación Convivencia que desarrolló el tema de Educación Rural (Revista No. 21) y Convivencia resaltando la dicotómica entre el mundo urbano y el mundo rural, que abre una brecha donde la ruralidad se ve como algo subvalorado, negativo, como una deficiencia donde el problema central es la economía, y, se deja a un lado la educación y la convivencia; pues es cierto que allí, se entre cruzan ideologías, docentes amenazados o falta de ellos, falta de tecnología, padres que ven capital laboral en sus hijos menores, dando pie a mayor desescolarización, entre muchos otros problemas.

Colombia tienen una diversidad cultural y territorial, y ello implica garantizar que la educación tenga la misma dignidad en los aprendizajes y en la convivencia. Habilitar condiciones básicas para aprender: infraestructura, materiales, saberes educativos, reconocer que por la cultura se dan diferentes educaciones rurales, lo que implica fortalecer la formación de maestros para la ruralidad y las pedagogías rurales, promover en los docentes el interés por conocer y valorar la historia, las costumbres; o como lo planteó Marco Fidel Vargas investigador y ex – subdirector del Cinep/PPP en la entrevista realizada por la Fundación Convivencia y descrita en el artículo ¿Educación rural? o ¿Educaciones Rurales? que en la ruralidad se tenga la opción de vivir en equidad de condiciones que en la ciudad, y se justifique la opción de quedarse porque tiene finca, tiene agua, luz, trabajo, tiene seguridad, educación y convivencia.

Para fortalecer estos aspectos, está planteada y se encuentra en ejecución la política educativa y política de convivencia por parte del Gobierno Nacional; respecto a la primera, se puede destacar que el (Ministerio de Educación Nacional, 2018) desarrolla el Plan especial de educación rural: hacia el desarrollo rural y la construcción de paz, el cual contó con un valioso estudio donde se analizaron temas como: importancia de la educación rural, la educación en el marco de los acuerdos de paz y el postconflicto, brechas de la educación inicial, preescolar, básica y media; la cobertura y permanencia de docentes y estudiantes, la calidad educativa en la ruralidad, la infraestructura, la estructura administrativa, estabilidad de directivos y docentes, ambiente escolar, brechas en educación superior (cobertura), educación superior rural y su pertinencia; entre otros temas, desarrollando así mismo un plan, que según (Ministerio de Educación Nacional, 2018) tiene como objetivo: promover educación de calidad a la población rural, asegurando cobertura y pertinencia en la atención integral a la primera infancia, así como a los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos en los diferentes niveles de enseñanza, erradicando el analfabetismo y promoviendo la oferta de educación terciaria. Así mismo, planteó más de doce objetivos específicos en nueve dimensiones para la educación en la ruralidad y si se tiene en cuenta el reciente anuncio del Gobierno que los estudiantes de bachillerato podrán aprender dos años de universidad antes de graduarse, serán pasos orientados y decisivos para el mejoramiento de la educación rural también.

Por otra parte, respecto a la política de convivencia, ésta se aprecia en el documento Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026: Colombia Potencia mundial de la vida del (Departamento Nacional de Planeación, 2022) el cual destaca como prioridades: la eliminación de los factores que han producido violencia sistemática (el narcotráfico); la creación del Sistema Nacional de Convivencia para la Vida; el despliegue de un plan integral para prevenir y atender integralmente las violencias; el tránsito a un nuevo modelo de convivencia y seguridad ciudadana; el derecho al deporte, la recreación y la actividad física para la convivencia; una estrategia de articulación nación-territorio para la convivencia y seguridad ciudadana, entre otras líneas fundamentales para la paz, las cuales deben ser desarrolladas de manera colectiva “Sector Educativo – Seguridad y convivencia” enriquecidos de experiencias, como el proyecto de Itinerancia de saberes Tierras calientes: escenarios mágicos y culturales por descubrir el cual permitió conocer expresiones históricas del país, reconocer mitos y leyendas, identificar costumbres de las diferentes regiones, la riqueza natural, zonas geográficas, importancia económica de Colombia; o el enfoque de innovación que se dio entre docentes al convertirse en estudiantes y reconocer La historia como maestra y el maestro como historiador en un diplomado organizado por la Fundación Convivencia y que dio respuesta a algunos de los interrogantes contemporáneos, planteados así: ¿Cómo construir una memoria libre de prejuicios? y ¿La historia sentida tiene sentido hoy? Máxime cuando la historia del país, relacionada con la convivencia, se vivió cruelmente en la ruralidad y son los eslabones de la educación los que la reconstruyen.


Referencias
  • Departamento Nacional de Planeación. (2014). Definición de categorías de ruralidad. Bogotá D.C.: Departamaneto Nacional de Planeación.

  • Departamento Nacional de Planeación. (2022). Colombia potencia mundial de la vida - Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Bogotá D.C.: Departamento Nacional de Planeación.

  • Ministerio de Educación Nacional. (2018). Plan especial de educación rural: hacia el desarrollo rural y la construcción de paz . Bogotá D.C.: Ministerio de Educación Nacional.

  • Zalles, J. H. (2014). Educación y Convivencia. Revista USFQ Polemika.


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