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Cátedra de Paz, pilar para la convivencia

Actualizado: 4 may 2023

“Cuando se trata de transmitir, de ilusionar al alumnado con propuestas valiosas que merezcan la pena, es imposible que el educador se distancie del contenido educativo; es más, el educador únicamente educa en valores cuando él mismo vive y expresa con su obrar actitudes favorables a lo que pretende enseñar”. (Zurbano Díaz de Cerio, 1998).

Se debe seguir reflexionando, dialogando y actuando en el tema de la paz en el contexto de la escuela, evaluar mejores estrategias, mecanismos y herramientas colectivas para este propósito; no solo por el esfuerzo interinstitucional en cabeza del Estado colombiano luego de la firma del Acuerdo de Paz, sino especialmente, para aportar a la transformación de las relaciones y la construcción de una sociedad ética y de convivencia pacífica.


Un elemento importante sobre la Cátedra de Paz como pilar para la convivencia es la Ley 1732 del 1 de septiembre de 2014 mediante la cual se estableció en Colombia la “Cátedra de la Paz”, que grosso modo en ocho artículos ordenó la obligatoriedad de su implementación como asignatura independiente para las instituciones educativas de preescolar, básica y media; así mismo, crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible; que se desarrolle en un pensum académico flexible y que cada institución educativa lo adapte de acuerdo con las circunstancias académicas que sean pertinentes. Esta Ley fue reglamentada por el Decreto 1038 del 25 de mayo de 2015 el cual contempla la imperiosa necesidad que se articule con otras instancias como las definidas en el “Sistema Nacional de Convivencia Escolar” creado por la Ley 1620 del 15 de marzo de 2013. Estas normas son recientes, resultado del proceso de construcción de la política pública y colocan en la agenda legal, social y educativa dos temas transversales esenciales para la formación de los jóvenes y en general de los seres humanos: La Paz y la Convivencia.



Respecto a la educación superior, la Ley de la Catedra de la Paz, en virtud de lo establecido en la Constitución Política, prevalece la autonomía y autodeterminación administrativa de esos establecimientos para estructurar y ejecutar sus planes de estudio y sus programas académicos. Se hace esta anotación teniendo en cuenta la observación y supervisión que se debe fortalecer en este ámbito, toda vez que los conflictos derivados de la convivencia que trasgreden la paz y trascienden a violencia y la tipificación de conductas contravencionales y penales son en su mayoría realizadas por personas que han superado la educación media[1] (ICBF, 2015) y muchos de ellos se encuentran en procesos de educación superior; resultando en riñas, abuso de sustancias psicoactivas o alucinógenas, etc., convirtiendo a esta población en víctima de delitos como el hurto, acceso carnal violento, homicidio, entre otros. Por ello, la Catedra de Paz establece dentro de su orientación, incluir entre otras, temáticas como: Resolución pacífica de conflictos, Dilemas morales; Proyectos de vida y prevención de riesgos; visualizando así coadyuvar a la protección de los jóvenes.


Catedra de paz como pilar para la convivencia no centra su enfoque en la explicación del “Conflicto armado en Colombia”, esta se complementa y trasciende a entenderla como un concepto positivo, a activar el diálogo sobre otros factores como la pobreza, el racismo, los desastres medioambientales, la falta de democracia, la violación de los derechos humanos, el respeto mutuo, los valores, la ética y la integralidad de temas que permitan forjar ciudadanos conscientes, tolerantes y empáticos.


Con el mismo propósito de aportar en la discusión de la Cátedra de Paz, la edición No. 10 de la Revista de Educación de la Fundación Convivencia a través de procesos de investigación, entrevistas, reseñas y análisis abordó el tema. Por ello se tomó como referente las directrices del Ministerio de Educación Nacional quien da la posibilidad de incluir esta asignatura en alguna de las siguientes tres áreas: Ciencias Sociales, Historia, Geografía, Constitución Política y Democracia; Ciencias Naturales y Educación Ambiental, o Educación Ética y en Valores Humanos, siendo esta última desarrollada en el artículo: Educación ética y Cátedra de Paz de la Revista No. 10 que vincula la guía del (MEN, 1998) donde se considera que la educación ética debe tener los siguientes componentes: a) conocimiento, confianza y valoración de sí mismo; b) autorregulación; c) autorrealización; d) ethos para la convivencia; e) identidad y sentido de pertenencia; f) sentido crítico; g) formación ciudadana; h) conciencia de derechos y responsabilidades; i) competencias dialógicas y comunicativas; j) capacidad creativa y propositiva; k) juicio y razonamiento moral; l) sentimientos de vínculo y empatía; y, m) actitudes de esfuerzo y responsabilidad, como se citó en (Fundación Convivencia, 2016) resaltando, que para el desarrollo de esta asignatura es necesario que los estudiantes sean los protagonistas y que se aumente el uso de metodologías y estrategias pedagógicas como proyectos, debates, realización de entrevistas y videos, juegos de roles, dramatizaciones, discusión de dilemas morales, entre otras, para propiciar el desarrollo de capacidades y competencias para la paz y la convivencia.


Otra perspectiva de Cátedra de paz es relatada desde el área de Ciencias Naturales y Educación Ambiental, experiencia compartida por la Fundación Convivencia en el artículo: De la escuela, la paz y otras formas violentas en el cual se exige el protagonismo de los maestros, directivos, padres, madres y acudientes, como configuradores del sistema de relaciones, siendo ellos quienes construyen las bases de un territorio escolar para la paz y la convivencia; donde las palabras: vida, amable, reconocimiento, respeto a la diversidad cultural y ambiental, ser humano, asombro, sean los catalizadores de un espíritu que se encamina a la reconstrucción de la experiencia humana.


De igual manera, desde el área de las Ciencias Sociales, Historia, Geografía, Constitución Política y Democracia como dispone el Ministerio de Educación Nacional, la Catedra para la Paz como pilar para la convivencia, encuentra su cimentación antropológica, filosófica, histórica, legal; y el deber en la escuela es acercarla de manera sencilla y didáctica para que genere un impacto positivo en los estudiantes. Tema de investigación que se desarrolló en el artículo: Las ciencias sociales escolares bajo los propósitos de la paz: una mirada inicial de la revista de Educación No. 10 de la Fundación Convivencia y que parafraseando la idea del autor, con esta área se complementa la formación de los ciudadanos para la paz y se busca abarcar no solo alcances valorativos, emocionales y sentimentales producidos por perspectivas románticas, nacionalistas y episódicas; sino también, se asuma como un asunto de orden racional, cognitivo y moral, desarrollado por el vínculo entre las teorías sobre el desarrollo de pensamiento, las epistemologías de las ciencias y los procedimientos científicos.


Respecto a la educación superior, la Ley de la Catedra de la Paz, en virtud de lo establecido en la Constitución Política, prevalece la autonomía y autodeterminación administrativa de esos establecimientos para estructurar y ejecutar sus planes de estudio y sus programas académicos. Se hace esta anotación teniendo en cuenta la observación y supervisión que se debe fortalecer en este ámbito, toda vez que los conflictos derivados de la convivencia que trasgreden la paz y trascienden a violencia y la tipificación de conductas contravencionales y penales son en su mayoría realizadas por personas que han superado la educación media[1] (ICBF, 2015) y muchos de ellos se encuentran en procesos de educación superior; resultando en riñas, abuso de sustancias psicoactivas o alucinógenas, etc., convirtiendo a esta población en víctima de delitos como el hurto, acceso carnal violento, homicidio, entre otros. Por ello, la Catedra de Paz establece dentro de su orientación, incluir entre otras, temáticas como: Resolución pacífica de conflictos, Dilemas morales; Proyectos de vida y prevención de riesgos; visualizando así coadyuvar a la protección de los jóvenes. Catedra de paz como pilar para la convivencia no centra su enfoque en la explicación del “Conflicto armado en Colombia”, esta se complementa y trasciende a entenderla como un concepto positivo, a activar el diálogo sobre otros factores como la pobreza, el racismo, los desastres medioambientales, la falta de democracia, la violación de los derechos humanos, el respeto mutuo, los valores, la ética y la integralidad de temas que permitan forjar ciudadanos conscientes, tolerantes y empáticos. Con el mismo propósito de aportar en la discusión de la Cátedra de Paz, la edición No. 10 de la Revista de Educación de la Fundación Convivencia a través de procesos de investigación, entrevistas, reseñas y análisis abordó el tema. Por ello se tomó como referente las directrices del Ministerio de Educación Nacional quien da la posibilidad de incluir esta asignatura en alguna de las siguientes tres áreas: Ciencias Sociales, Historia, Geografía, Constitución Política y Democracia; Ciencias Naturales y Educación Ambiental, o Educación Ética y en Valores Humanos, siendo esta última desarrollada en el artículo: Educación ética y Cátedra de Paz de la Revista No. 10 que vincula la guía del (MEN, 1998) donde se considera que la educación ética debe tener los siguientes componentes: a) conocimiento, confianza y valoración de sí mismo; b) autorregulación; c) autorrealización; d) ethos para la convivencia; e) identidad y sentido de pertenencia; f) sentido crítico; g) formación ciudadana; h) conciencia de derechos y responsabilidades; i) competencias dialógicas y comunicativas; j) capacidad creativa y propositiva; k) juicio y razonamiento moral; l) sentimientos de vínculo y empatía; y, m) actitudes de esfuerzo y responsabilidad, como se citó en (Fundación Convivencia, 2016) resaltando, que para el desarrollo de esta asignatura es necesario que los estudiantes sean los protagonistas y que se aumente el uso de metodologías y estrategias pedagógicas como proyectos, debates, realización de entrevistas y videos, juegos de roles, dramatizaciones, discusión de dilemas morales, entre otras, para propiciar el desarrollo de capacidades y competencias para la paz y la convivencia. Otra perspectiva de Cátedra de paz es relatada desde el área de Ciencias Naturales y Educación Ambiental, experiencia compartida por la Fundación Convivencia en el artículo: De la escuela, la paz y otras formas violentas en el cual se exige el protagonismo de los maestros, directivos, padres, madres y acudientes, como configuradores del sistema de relaciones, siendo ellos quienes construyen las bases de un territorio escolar para la paz y la convivencia; donde las palabras: vida, amable, reconocimiento, respeto a la diversidad cultural y ambiental, ser humano, asombro, sean los catalizadores de un espíritu que se encamina a la reconstrucción de la experiencia humana. De igual manera, desde el área de las Ciencias Sociales, Historia, Geografía, Constitución Política y Democracia como dispone el Ministerio de Educación Nacional, la Catedra para la Paz como pilar para la convivencia, encuentra su cimentación antropológica, filosófica, histórica, legal; y el deber en la escuela es acercarla de manera sencilla y didáctica para que genere un impacto positivo en los estudiantes. Tema de investigación que se desarrolló en el artículo: Las ciencias sociales escolares bajo los propósitos de la paz: una mirada inicial de la revista de Educación No. 10 de la Fundación Convivencia y que parafraseando la idea del autor, con esta área se complementa la formación de los ciudadanos para la paz y se busca abarcar no solo alcances valorativos, emocionales y sentimentales producidos por perspectivas románticas, nacionalistas y episódicas; sino también, se asuma como un asunto de orden racional, cognitivo y moral, desarrollado por el vínculo entre las teorías sobre el desarrollo de pensamiento, las epistemologías de las ciencias y los procedimientos científicos.

Bien podrían hilarse muchos otros aspectos, sin embargo, perfilando el cierre de este escrito y evocando la misión de la Fundación, de promover el trabajo colaborativo y la convivencia para favorecer el desarrollo de una sociedad ética, equitativa y de paz, es significativo recomendar la lectura y comprensión del artículo: En el camino hacia la paz, una conversación con Amada Benavides[2], con el cual se enriquece el discernimiento desde las apuestas y aprendizajes relacionados con la Educación para la Paz; los diálogos en La Habana; la expedición de las normas de la llamada Cátedra de Paz; la realización del Encuentro Nacional de Educación para la Paz; escenarios en los que participó la profesora Amada y cuyas experiencias engrandecen el conocimiento y permiten mejorar los propósitos para un efectivo desarrollo de la Cátedra de paz como pilar para la convivencia; en el contexto de definir la paz como tranquilidad o felicidad y un estado de buenas relaciones humanas, es decir, de convivencia pacífica.

Referencias
  • Fundación Convivencia - Centro de Investigación Educativa. (25 de Abril de 2016). Fundación Convivencia - Centro de Investigación Educativa. Obtenido de Revista de Educación No. 10: https://www.fundacionconvivencia.org/es/comunicacion/revista-de-educacion-fundacion-convivencia-no-10-catedra-de-paz

  • ICBF. (2015). Adolescentes, jóvenes y delitos: Elementos para la comprensión de la delincuencia en Colombia. Bogotá D.C.: ICBF - Dígitos y diseños S.A.S.

  • MEN. (7 de Junio de 1998). Ministerio de Educación Nacional. Obtenido de Serie lineamientos curriculares: educación ética y valores humanos: https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-89869_archivo_pdf7.pdf

  • Zurbano Díaz de Cerio, J. L. (1998). Bases de una educación para la paz y la convivencia. Navarra - España: Gobierno de Navarra. Departamento de Educación y Cultura.


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