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La vida es una batalla: la educación emocional para enfrentar el acoso escolar

Metatítulo: El enfado es esencial en la educación emocional de los niños víctima de acoso.

Metadescripción: Con la ayuda de sus padres, las víctimas de acoso escolar pueden hacer frente a este, ya sea mediante la expresión de su enfado, ya sea pidiendo ayuda.



En la anterior entrada de este blog tratamos el tema de la inteligencia emocional (como ha sido costumbre estas últimas semanas), y su relación con el acoso escolar; expusimos qué medidas podrían hacer parte, a partir de los estudios que existen sobre la materia, de un programa de prevención del acoso escolar en la escuela. Pero la lucha contra el acoso escolar y su prevención no debe tener como único escenario la escuela, sino que debe incluir, por supuesto, el hogar: los padres deben estar atentos a signos que pueden alertar de que sus hijos estÔn siendo víctimas; y deben ayudar a sus hijos a enfrentar.


OcupĆ©monos primero de los signos de que un niƱo o adolescente estĆ” siendo vĆ­ctima de acoso escolar; luego nos ocuparemos de las maneras como se puede enfrentar el problema. El primer signo es el aislamiento: el entorno de un niƱo acosado estĆ” compuesto de agresores, de cómplices de los agresores, y de niƱos o adolescentes que prefieren apartarse de la vĆ­ctima de acoso, como de un apestado, para evitar asĆ­ ser objeto, ellos tambiĆ©n, de acoso (Goicoechea y Romeo, 2017). El segundo es el cambio drĆ”stico en el carĆ”cter de la vĆ­ctima de acoso escolar: el niƱo que ā€œera alegre ahora se muestra alicaĆ­do, la niƱa que era tranquila ahora se muestra agresiva, el adolescente que iba bien en los estudios empieza a suspender varias asignaturas, la adolescente que reĆ­a con frecuencia hace semanas que no sonrĆ­eā€ (Goicoechea y Romeo, 2017).


Las señales de que un niño o un adolescente es acosado son también síntomas de su malestar emocional. Si el niño era alegre y tenía amigos, ahora estÔ triste y solo: es como si el acoso viniera a destruir su inteligencia emocional, como si viniera a echar a perder una educación emocional de la cual la alegría y la vida social del niño o el adolescente eran preciosos frutos. ¿Qué pueden hacer los padres para remediar esto, para combatir la tristeza y el aislamiento de una víctima de acoso escolar? ¿qué pueden hacer para detener el acoso?


Respecto al aislamiento, Goicoechea y Romeo (2017) sugieren a los padres invitar a los amigos del niƱo o el adolescente que ha comenzado a aislarse para ā€œver cómo funcionan las relaciones sociales (e intervenir cuando sea necesario)ā€ (Goicoechea y Romeo, 2017, p.146). Aunque este es un buen consejo, cabe preguntarse: ĀæquĆ© hacer cuĆ”ndo el niƱo o adolescente vĆ­ctima de acoso se ha quedado sólo? Porque, como hemos visto antes, en el acoso escolar la vĆ­ctima tiende a quedarse sola pues sus compaƱeros suelen ponerse del lado del agresor o evitar la compaƱƭa de la vĆ­ctima para no ser asociada con ella. En este caso, tal vez no pueda hacerse nada contra el aislamiento distinto a ponerle fin al acoso escolar y, con Ć©l, a las implicaciones sociales que Ć©l trae consigo.


Respecto a la tristeza de los niños o adolescentes víctimas de acoso escolar, la primera tarea que se ofrece a los padres es la de descubrir su causa. Por esta razón lo primero que deben hacer los padres es facilitar a sus hijos el que puedan hablar de la causa de su tristeza. Si esta revelación tiene lugar, los padres deben evitar culpabilizar al niño o al adolescente víctima de acoso, ya que las víctimas de acoso escolar suelen culparse a sí mismas de lo que les ocurre y sentir vergüenza por ello (SÔnchez, Ortega, y Menesini, 2012); deben también nombrar el acoso, para que así el niño o el adolescente víctima del mismo sea consciente de que situación no es culpa suya (Goicoechea y Romeo, 2017).


Goicoechea y Romeo (2017) sugieren a sus padres algo interesante: ante la violencia que estĆ” padeciendo ese niƱo o ese adolescente, ā€œlas familias deben manifestar su dolor y su rabia (…)ā€ (Goicoechea y Romeo, 2017, p. 148). SegĆŗn estos autores, para que las vĆ­ctimas de acoso escolar superen el miedo y la tristeza que les causa la agresión constante de sus compaƱeros, deben echar mano de la rabia, y los padres deben ayudarles expresando ellos mismos la rabia que les causa que su hijo atraviese esa situación (Goicoechea y Romeo, 2017). El oĆ­r a sus padres expresar su rabia por lo que le sucede, puede ayudar al niƱo o al adolescente a entender que merece respeto y que el enfado y la rabia son sentimientos legĆ­timos ante lo que padece (Goicoechea y Romeo, 2017).


La clave estĆ” en el enfado; un sentimiento que podrĆ­a pensarse negativo es, en el caso del acoso escolar, un sentimiento clave para enfrentar el problema. Si el niƱo o el adolescente que es vĆ­ctima de acoso escolar no expresa su enfado y no lo usa para enfrentar a los acosadores es difĆ­cil poner fin al problema. Frente al acoso, la vĆ­ctima puede adoptar una actitud pasiva y sumisa, optar por el escape y por el llanto como maneras para sobrellevar la tristeza y el estrĆ©s que le ocasiona el acoso (Olweus, 1993) . La evasión, la huida al interior de sĆ­ mismos, puede servir a las vĆ­ctimas para atenuar los efectos emocionales negativos del acoso escolar, no a terminar con Ć©l; por el contrario, esta estrategia, que podrĆ­amos llamar pasiva, parece que sólo prolonga el acoso (SĆ”nchez, Ortega, y Menesini, 2012). Esta estrategia sirve a las vĆ­ctimas para sobrellevar el acoso, no para enfrentarlo; es un acicate para la agresión; es el Ćŗltimo recurso de las vĆ­ctimas que intentaron infructuosamente acabar con el acoso (SĆ”nchez, Ortega, y Menesini, 2012). Si, por el contrario, la vĆ­ctima enfrenta a los acosadores, si les expresa su enfado, es probable que de eso modo detenga el acoso (SĆ”nchez, Ortega, y Menesini, 2012). Las respuestas al acoso en que la vĆ­ctima expresa su enfado pueden tener elementos de agresividad; en todo caso, son ā€œeficaces en presencia de otrosā€ (SĆ”nchez, Ortega, y Menesini, 2012, p.77), pues, como hemos dicho antes, el acoso escolar es un fenómeno social en que los espectadores son un parte importante.


Otra estrategia que distintos estudios seƱalan como eficaz para detener el acoso, es pedir ayuda. NiƱos y adolescentes que luego de un aƱo de acoso escolar lograron detenerlo, lo hicieron la mayorƭa de las veces pidiendo ayuda; estudios que se han hecho con adultos que fueron vƭctimas de acoso en su niƱez o en su adolescencia confirman la eficacia de esta estrategia (SƔnchez, Ortega, y Menesini, 2012).


Con todo, la eficacia de la estrategia que un niƱo o un adolescente adopte para enfrentar el acoso, no depende exclusivamente de la estrategia en sĆ­, sino tambiĆ©n del contexto en que se emplea. Puede que en algunos casos sea mĆ”s fĆ”cil encontrar ayuda que enfrentar el acosador, o viceversa (SĆ”nchez, Ortega, y Menesini, 2012).Sea como fuere, los estudios sobre el asunto que se han hecho a partir de lo que podrĆ­amos llamar la ā€œpraxis del acosoā€ son claros en seƱalar que la respuestas al acoso que consisten en la evasión en el aislamiento y no en enfrentar a los acosadores son contraproducentes. La clave del asunto estĆ” en que los padres propicien un espacio, un momento de confianza entre ellos y la vĆ­ctima que le permita a esta hablar de la causa de su tristeza, de lo que le ha llevado a aislarse. Luego debe venir una discusión entre la victima y los padres acerca de la estrategia que debe tomarse para detener el acoso. Si esto no se da, es posible que la victima no pueda encontrar ayuda y opte por una respuesta pasiva que sólo prolongarĆ” su sufrimiento.


Referencias


  • Goicoechea, P., & Romeo, J. (2017). Las familias ante el acoso escolar . Revista de Estudios de Juventud , 139-152.

  • Olweus, D. (1993). Bullying at school: What we know and what we can do. Malden: Blackwell Publishing.

  • SĆ”nchez, V., Ortega, R., & Menesini, E. (2012). La competencia emocional de agresores y vĆ­ctimas de bullying . Anales de psicologĆ­a, 71-82.

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