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Pasión y propósito

Inteligencia artificial, neurociencia y emociones una relación duradera


«El asunto que abordamos está lleno de oscuridad. ..Por otra parte, nunca resultó inútil al hombre formarse una justa idea de su ignorancia.» Charles Darwin.

La expresión de las emociones en el hombre y en los animales Tomo II pg 47.


Iniciamos un nuevo tema, esta vez, intentando entender la relación entre la Inteligencia Artificial, IA, la neurociencia y las emociones. En parte, por ese prolífico discurso en cuanto a que "la inteligencia artificial tiene el potencial de destruir la civilización". Palabras expresadas recientemente por Elon Musk. Más allá de los presagios frente a la posible apertura de una caja de pandora la cual podría acarrear consecuencias inesperadas, tipo Matrix o Terminator, lo que pretendemos es poder abordar cada una de los conceptos y su relación, entenderlos para poder tomar una posición, así esta sea seguir indagando y observando los cambios que se suscitan.


Aun cuando es importante la categoría inteligencia emocional, invitamos a los lectores a revisar las otras entradas publicadas sobre el tema en nuestro sitio web para no detenernos en el mismo. Nos enfocaremos en primera línea en revisar la neurociencia y avizorar la relación con las emociones.


Vivimos inmersos en una fuerte cultura emocional1, las emociones frecuentemente infravaloradas a favor de la razón se han convertido en objeto de estudio de diferentes disciplinas como: economía, antropología, lingüística, comunicación, neurociencia, entre otras.


Esta última, ha puesto de relieve el rol que cumplen las emociones en los procesos mentales y su papel capital en el desarrollo de las funciones cerebrales. (Ferrés, 2014) Ejemplo de ello, es el trabajo realizado por el neurocientífico Antonio Damasio, quién investigó el caso de pacientes como Gages2 y Elliot3, quienes sufrieron daños en el lóbulo frontal del cerebro a causa de un accidente y un tumor cerebral respectivamente, afectando aspectos comportamentales vinculados con las emociones, como la motivación, no así los procesos racionales. La primera parte del texto “El error de Descartes”, escrito por Damasio, presenta el caso de Phineas Gage, Elliot y otros personajes que servirán para reconocer la integración entre la razón y las emociones, y lo desafortunado que puede ser saber, pero no sentir.


La investigación sobre las emociones en el campo de la neurociencia ha evolucionado a lo largo del tiempo, pasando por diversas teorías y enfoques que han contribuido a comprender mejor cómo se generan y procesan las emociones en el cerebro.


Se puede indicar que las primeras observaciones y teorías surgen en el siglo XIX, momento en el que se comenzaron a estudiar las conexiones entre el cerebro y las emociones. En 1872 Charles Darwin, en su libro "La expresión de las emociones en el hombre y los animales" plantea una teoría de la continuidad de los comportamientos expresivos humanos respecto a los de nuestros ancestros evolutivos.


En este punto de vista naturalista-universalista, se reconoce las emociones básicas o primarias, inherentes a la experiencia humana, por ejemplo, la alegría, el miedo, la tristeza, la ira, etcétera, desde una concepción universal. De esta manera, las emociones serían básicamente las mismas en todos los pueblos y culturas.


Posteriormente a finales del siglo XIX, el psicólogo William James y el fisiólogo Carl Lange propusieron la teoría de James-Lange, que sugiere que las emociones se derivan de las respuestas corporales, preparando el terreno para comprender la conexión entre el cuerpo y la mente en las emociones.


Para 1920 esta teoría sería controvertida por la de Cannon-Bard (James-Lange, Walter Cannon y Philip Bard) quiénes argumentaba que el cerebro era el responsable de generar tanto la emoción como la respuesta física al mismo tiempo, en lugar de una después de la otra.


En la década de 1930, el neuroanatomista James Papez propuso la teoría del sistema límbico para explicar las bases neurológicas de las emociones. Papez sugirió que existía un circuito de estructuras cerebrales que trabajaban juntas para generar y regular las respuestas emocionales. Este circuito, conocido como el "circuito de Papez", comprende un conjunto de conexiones en serie que unen el hipocampo con el hipotálamo, el tálamo y la corteza cingulada, y éstas de vuelta al hipocampo.


La comprensión actual de las bases neurológicas de las emociones es mucho más compleja y está influenciada por avances en tecnología y metodología, como la neuroimagen y las técnicas de mapeo cerebral.


Es así como, tecnología como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET) permitió a los científicos visualizar la actividad cerebral durante experiencias emocionales. Esto llevó a una comprensión más profunda de las áreas cerebrales involucradas en las emociones, como la amígdala, el córtex prefrontal y el hipotálamo.


¿Tenemos miedo porque estamos temblando o temblamos porque tenemos miedo? De acuerdo con la teoría del marcador somático de Antonio Damasio, temblamos porque tenemos miedo. En las últimas décadas, las investigaciones se han centrado en teorías que enfatizan la interconexión de diversas regiones cerebrales en la generación y regulación de las emociones. Damasio, por ejemplo, indica que los procesos de toma de decisiones dependen de manera fundamental de los mecanismos neurales que regulan las emociones y los sentimientos. De esta manera, nuestras experiencias previas nos hacen almacenar una serie de sensaciones (debidas a respuestas musculares y hormonales) agradables o desagradables relacionadas con ciertos estímulos. Esta relación entre estímulo y estado emocional sería lo que él denomina marcador somático. Frente a una decisión en un contexto nuevo, un estímulo similar al de experiencias anteriores desencadenaría en nuestro cuerpo la liberación de un determinado marcador somático. Así es que nuestras decisiones estarían asociadas a marcadores somáticos agradables, y evitaríamos las que el marcador somático asociara con resultados adversos. Claro, eso no indica que la decisión tomada sea la correcta.


El gurú de la IA en Google y fundador de Deep Mind, dice que "Solo podemos expandir los límites de las inteligencias artificiales comprendiendo mejor la inteligencia humana". Esto significa alejarse del enfoque tradicional de la inteligencia artificial dominado por modelos de lógica y matemáticas teóricas, a cálculos biológicos complementados por la neurociencia que juegan un papel activo en las funciones cognitivas. Comprender el cerebro y su nivel de complejidad es uno de los grandes desafíos científicos de nuestro tiempo.


La inteligencia artificial, la neurociencia y la inteligencia emocional están estrechamente relacionadas. La inteligencia artificial se inspira en el cerebro humano y en la neurociencia para crear máquinas y aplicaciones inteligentes. El aprendizaje automático de la IA se enfoca en desarrollar algoritmos y modelos que permiten a las computadoras aprender patrones y tomar decisiones basadas en datos, sin ser programadas explícitamente para cada tarea específica. En el campo de las emociones. Puede ser utilizado para analizar, comprender y modelar las emociones humanas, lo que abre diversas posibilidades en áreas como la psicología, la salud mental, el marketing emocional y la interacción humano-computadora.


Algunas formas de aprendizaje automático relacionado con las emociones son: Análisis de sentimientos: Análisis de textos, comentarios o publicaciones para determinar el tono emocional asociado con ellos4; Reconocimiento de emociones en imágenes los algoritmos de aprendizaje automático pueden ser entrenados para reconocer expresiones faciales y gestos que denotan diferentes emociones, como felicidad, tristeza, enojo, sorpresa, etc5; Generación de contenido emocional se están desarrollando modelos de generación de lenguaje y texto que pueden producir contenido que evoca emociones específicas6; Detección de estrés y bienestar algoritmos que pueden detectar signos de estrés, ansiedad o bienestar emocional a partir de patrones de voz, comportamiento en línea y otros datos7; Terapia y apoyo emocional chatbots y sistemas de IA pueden ser programados para proporcionar apoyo emocional y terapia básica, especialmente en situaciones donde el acceso a profesionales de la salud mental puede ser limitado8, entre otros.


¿Queremos en realidad máquinas capaces de detectar nuestras emociones? No será este un caballo de troya para acceder a lo poco que nos queda de privacidad. ¿De qué trata todo esto de la Inteligencia artificial? ¿Estamos preparados?


En la próxima entrada hablaremos de este asunto, por ahora recordemos las palabras de Demis Hassabis, CEO y cofundador de DeepMind "La neurociencia cognitiva es la brújula que guía el desarrollo de la inteligencia artificial."


Referencias

  • Ferrés, J. (2014). Las pantallas y el cerebro emocional. Barcelona: Gedisa

 

1. Cultura emocional es un concepto que se refiere a las normas, valores y creencias que influyen en cómo las personas experimentan, expresan y comprenden sus emociones. Desarrollado por los sociólogos Gillian Bendelow y Simon Williams, quienes han publicado varios trabajos sobre la antropología de las emociones. Emotions in Social Life 1998


2. Una reconstrucción más del año 2004 (Hospital Brighamand Women’s de Boston) plantea que solo el lóbulo izquierdo resultó dañado. De acuerdo con las últimas investigaciones, el accidente debió lesionar la corteza ventral del cerebro. De esta manera se destruyeron los circuitos de la valoración ética y preventiva que inhibían ciertos comportamientos. El estudio del caso de Phineas Gage sentó las bases para el desarrollo de la neurociencia desde el punto de vista de las emociones y las funciones ejecutivas. Su cráneo y la barra se hallan en el Museo de Historia de la Medicina de Harvard, en Estados Unidos.


3. Antonio Damasio presentó el interesante caso de Elliot, un paciente al cual se le extirpó parte del cíngulo anterior del lóbulo frontal debido a un tumor. antes de ser sometido a esta intervención, era un excelente esposo, gran negociante, buen padre y había cumplido un excelente rol como modelo para sus hermanos. Luego de que a Elliot se le extirpara el tumor, junto a partes importantes del lóbulo frontal, presentó algunos cambios en su vida. Presentaba una afectación muy importante en su vida real: el tomar malas decisiones, lo cual le impedía actuar como un ser social exitoso.


4. IBM Watson: Watson de IBM ofrece capacidades avanzadas de procesamiento del lenguaje natural, incluido el análisis de sentimientos. Puede analizar textos para determinar si tienen un sentimiento positivo, negativo o neutro, y también puede detectar emociones específicas como la felicidad, la tristeza, la ira, etc.


5. Kairos: Kairos es otra plataforma que se centra en el reconocimiento facial y de emociones. Ofrece herramientas para detectar expresiones faciales y asignar etiquetas emocionales, además de permitir la personalización de modelos.


6. RunTitle: RunTitle se centra en la generación de títulos y encabezados emocionalmente impactantes para diversos tipos de contenido, como blogs, redes sociales y marketing.


7. NeuraMetrix: NeuraMetrix utiliza análisis de voz y lenguaje para evaluar el bienestar emocional de los usuarios. Puede detectar signos de estrés, depresión y ansiedad a partir de las características vocales.


8. Woebot: Woebot es un chatbot de terapia que utiliza técnicas de terapia cognitivo-conductual (TCC) para interactuar con los usuarios y brindar apoyo emocional. Ofrece ejercicios, reflexiones y estrategias para manejar el estrés y las emociones.




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