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Más allá de la tecnología: los desafíos de la educación en la era digital

Actualizado: 18 sept 2023

La definición de inteligencia artificial puede ser estricta o amplia. En sentido estricto, la inteligencia artificial se ocupa de ampliar la capacidad de las máquinas para realizar funciones que se considerarían inteligentes si las realizaran personas...Pero para construir dichas máquinas, generalmente es necesario reflexionar no solamente sobre la naturaleza de las máquinas sino también sobre la naturaleza de las funciones inteligentes que deben ser realizadas. "Desafío a la mente: computadoras y Educación" (1980), Seymour Papert


En la actualidad, el discurso en torno a la innovación en la educación ha evolucionado, centrándose en cuestiones metodológicas y resaltando la importancia de la didáctica instrumental. Sin embargo, esta tendencia ha llevado a la tecnología a un lugar inesperado, convirtiéndola en una auténtica ideología y presentándola como la solución a todos los retos educativos contemporáneos (Morozov, 2015).


Por un lado, las multinacionales tecnológicas han invertido considerables recursos en la creación de lo que algunos consideran el "futuro modelo pedagógico". Aplicaciones y herramientas digitales, en su mayoría desarrolladas por gigantes como Google, se han infiltrado en todos los niveles del sistema educativo. Estas innovaciones se inspiran en la filosofía de empresas como Netflix, Uber y Pokémon Go, promoviendo una educación personalizada, colaborativa y basada en la gamificación (Morozov, 2015).


Sin embargo, mientras algunos ven la tecnología como una panacea educativa, otros ven en la inteligencia artificial (IA) una oportunidad para repensar y mejorar la educación de maneras que antes eran impensables. El paradigma de la educación tradicional se encuentra en proceso de desplazamiento, ya que el aprendizaje se ha expandido más allá de las aulas. Las oportunidades de formación, información y conocimiento ahora están disponibles en múltiples contextos, difuminando las fronteras entre enseñanza y aprendizaje. Esta transformación se alinea con lo que algunos llaman el "capitalismo cognitivo", que busca ofrecer un sistema de enseñanza programada y multimodal, brindando experiencias pedagógicas positivas a lo largo de la vida y garantizando la adquisición de competencias profesionales acreditadas (Illich, 2011; Wajcman, 2016).


En este contexto, la inteligencia artificial emerge como una fuerza disruptiva y una oportunidad para reinventar la educación. A medida que la IA se incorpora a las aulas, se abren nuevas posibilidades, como la personalización del aprendizaje. Los algoritmos de IA pueden analizar el rendimiento y las preferencias de cada estudiante, adaptando así el contenido y la velocidad de aprendizaje de manera individual. Esto significa que los estudiantes pueden recibir una educación que se adapte perfectamente a sus necesidades y ritmo, maximizando su comprensión y retención del material.


Además, la IA se convierte en un apoyo valioso para los docentes. Los profesores pueden utilizar sistemas de IA para analizar el progreso de sus estudiantes, identificar áreas de dificultad y adaptar sus métodos de enseñanza en consecuencia. Esto libera tiempo para que los docentes se enfoquen en la interacción personal con los estudiantes y el desarrollo de habilidades críticas.


La IA también da lugar a la creación de software y prototipos tecnológicos, como pequeños robots virtuales y chatbots, que interactúan con los estudiantes y fomentan el aprendizaje gamificado. La inteligencia artificial desempeña un papel crucial en este proceso (Giroux, 2019).


Esta transformación en la educación no solo se limita a la tecnología y la innovación pedagógica. La UNESCO se ha comprometido a adoptar un enfoque centrado en el ser humano en relación con la IA, con el propósito de luchar contra las desigualdades en el acceso al conocimiento, la investigación y la diversidad cultural. El objetivo es evitar que la IA intensifique las diferencias tecnológicas entre países y dentro de ellos. La promesa de "IA para todos" busca asegurar que cada individuo pueda beneficiarse de la revolución tecnológica, especialmente en términos de innovación y conocimiento.


La organización ha elaborado una guía titulada "Inteligencia Artificial y Educación: Guía para los Encargados de Formular Políticas" en el marco del Consenso de Beijing. Esta guía se convertirá en un recurso fundamental para profesionales y especialistas en formulación de políticas educativas, con el objetivo de crear una visión común sobre las oportunidades y desafíos de la IA en la educación, así como su impacto en las habilidades necesarias en la era de la IA.


El proyecto sobre "Inteligencia Artificial y los Futuros del Aprendizaje" se basa en la Recomendación sobre Ética de la Inteligencia Artificial y se enfoca en tres partes independientes pero complementarias:



Este proyecto, que se lanzó en el marco del Consenso de Beijing y la Estrategia de la UNESCO sobre Innovación Tecnológica en la Educación (2021-2025), busca mejorar las capacidades humanas y proteger los derechos humanos en un entorno de colaboración eficaz entre humanos y máquinas.


Los principales acuerdos alcanzados en la "Declaración de Beijing" se centraron en la integración de la inteligencia artificial en la educación para mejorar la calidad y la equidad de la enseñanza y el aprendizaje. Los acuerdos destacaron la importancia de desarrollar políticas educativas que planificaran y promovieran el uso de la inteligencia artificial en la educación, así como la capacitación de docentes y estudiantes en competencias digitales y éticas relacionadas con la inteligencia artificial. También se hizo hincapié en la necesidad de garantizar la igualdad de género y la inclusión en el acceso y el uso de la inteligencia artificial en la educación, y en la importancia de establecer marcos éticos y jurídicos adecuados para su aplicación.


Más allá de la tecnología, los desafíos de la educación en la era digital son múltiples y complejos. Si bien la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y la gamificación ofrecen oportunidades emocionantes para transformar la educación, también plantean preocupaciones sobre la privacidad, la equidad y la dependencia excesiva de la tecnología. Es esencial recordar que la tecnología es una herramienta, no un fin en sí misma, y que la verdadera revolución educativa radica en la adaptación de las metodologías pedagógicas y la inclusión de todos los estudiantes, independientemente de su acceso a la tec


nología. La Declaración de Beijing y las iniciativas de la UNESCO proporcionan una hoja de ruta valiosa para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial en la educación mientras se abordan estos desafíos fundamentales. Con un enfoque centrado en el ser humano y la ética, podemos aspirar a un futuro en el que la educación sea más accesible, personalizada y efectiva para todos.


En palabras de Stefania Giannini, subdirectora General de Educación de la UNESCO, "Debemos orientar esta revolución hacia la dirección correcta para mejorar los medios de subsistencia, reducir las desigualdades y promover una mundialización justa e inclusiva." La Declaración de Beijing sobre la IA en la Educación y sus acuerdos ofrecen una brújula valiosa para navegar por este nuevo paradigma educativo en la era digital y garantizar que la tecnología beneficie a la humanidad en su conjunto.



Referencias


Giroux, Henry A. (2019). La guerra del neoliberalismo contra la educación superior. Barcelona:

Herder

Illich, I. (2011). La sociedad desescolarizada. Buenos Aires: Ediciones Godot

Morozov, E. (2015). La locura del solucionismo tecnológico. Madrid: Clave Intelectual.

Wajcman, J. (2016). El temps a l’era digital. Barcelona: Centre de Cultura Contemporània de

Barcelona.



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