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Construcción de la paz desde la educación

“La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia”. Artículo 67 de la Constitución Política de Colombia 1991


Las posibilidades de llegar a la paz a través de la educación se hacen presentes desde la culminación de la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual se examina la necesidad de crear espacios de reconocimiento entre actores diversos, para no repetir las barbaries acaecías en dicha batalla.

La paz como prioridad en la agenda política mundial fue la causa y la consecuencia del establecimiento de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en cuya carta de fundación afirma en el artículo primero:

Los Propósitos de las Naciones Unidas son: 1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz. (ONU, 1945. p3)

En 1948, en documentos expedidos por la Asamblea General de la ONU, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, afirma: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. (ONU, 1948). Esta relación de la paz con la ausencia de la guerra permanece hasta la actualidad.

David C. Smith, autor del artículo “Estudio de los conflictos y educación para la paz”, considera que a partir de 1974 se incrementó el interés por el estudio de los conflictos, como un nuevo y prometedor componente de la educación para la paz, debido a la sensibilización ante los conflictos humanos comprobados en diferentes planos, haciendo referencia a las tres esferas político-sociales consideradas más importantes: la familia, la nación y el ámbito internacional (Smith, 1979:178).

Es así como se precisa introducir la enseñanza de los conflictos en los planes curriculares y para ello se proponen dos métodos:

“El método más fácil —aunque no necesariamente el que da mejores resultados— consiste en crear una o más unidades didácticas autónomas que traten de los conflictos como parte del programa de estudios de ciencias sociales. Una unidad de este tipo puede recurrir a las experiencias que los estudiantes tienen en otras disciplinas o bien dar por sentado que los estudiantes pueden establecer y seguirán estableciendo más tarde conexiones con sus otros estudios. El otro método básico para integrar los estudios de conflictos en el programa consiste en analizar las diversas asignaturas o los estudios interdisciplinarios de la institución de enseñanza y en preguntarse cuáles son los recursos, los conceptos y los métodos fundamentales que pueden constituir un aporte eficaz para comprender los conflictos. Por ejemplo, el estudio del conflicto en el teatro y en la literatura, las tensiones y las guerras en la historia, la competencia y la cooperación entre los animales en biología, los problemas de la elección en instrucción moral y religiosa, el estudio de los sistemas legales en derecho. El efecto combinado y acumulado de ese método integrado ejercería sin lugar a duda una gran influencia en la comprensión del conflicto por los estudiantes. (Smith, 1979:182).

De acuerdo con Mireya González, en su artículo Las Ciencias Sociales Escolares bajo los Propósitos de la Paz: una Mirada Inicial” publicado en Revista de Educación Fundación Convivencia N.10 para el caso de las ciencias sociales, en los Marcos Generales de los Programas Curriculares –MGPC- producidos en 1984 por el Ministerio se hace mención a la paz así: “(…) Se busca, por tanto, que el alumno tome conciencia de las fuerzas sociales, culturales, regionales, que entran y han entrado en juego para que él, su familia, su región, su nación lleguen a ser lo que son, es decir, que el alumno tome conciencia del proceso histórico-cultural en el que se encuentra inmerso, con el fin de que descubra cómo se han creado las relaciones que guarda consigo mismo, con su entorno inmediato, con su región, con la nación y con el mundo. Así, el alumno podrá explicarse con claridad, sus semejanzas y sus diferencias con relación a las de su comunidad y a las de las diversas culturas que coexisten históricamente con él […] Esta coexistencia (de formas diferentes de ver la vida, de valorar los hechos) que se da dentro del país, al interior de las regiones, localidades y aún dentro de las familias, es una de las características centrales que definen la identidad colombiana en la época en que vivimos. Por eso, la identidad nacida de la coexistencia de la diversidad, la capacidad de convivencia con personas o grupos que tienen una visión diferente del mundo es un elemento clave para entender la nacionalidad y una herramienta conceptual y valoratoria (sic) de gran importancia en la búsqueda de la paz.” (MEN, 1984, 191).

De igual manera resalta:

En los contenidos generales la principal alusión de la paz se hace para los grados de la educación media, en los que se sugiere para el grado 10 una reflexión sobre las Ciencias Sociales en Latinoamérica, y para el grado 11 Educación para la paz (Lombana B., H. A., Citado por González, 2016, 23).

La importancia de las Ciencias Sociales, para la educación para la paz, se evidencia en la Cátedra de la Paz establecida en la Ley 1732 de 2014 (Congreso de Colombia, 2014), en la que se confía por primera para su implementación a tres de las áreas obligatorias y fundamentales del plan de estudios nacional establecido en la Ley General de Educación (Congreso de Colombia, 1994, Art. 23): ciencias sociales, ciencias naturales y educación ética y en valores humanos.

Los textos entorno a la Cátedra de la Paz entre 2014 y 2019 muestran a las instituciones educativas, como el lugar de aprendizaje para las relaciones de paz, dado que es el lugar de socialización de los estudiantes con sus pares, reconociendo sus límites y posibilidades y las estrategias implementadas para su consecución. Sin embargo, se hace necesario realizar estudios en todos los ámbitos social, sicológicos, etc., en niños y adolescentes que permitan tener un diagnóstico claro sobre cuáles son los problemas de convivencia por afrontar, sobre todo luego de un período de confinamiento, de un mundo en constante alerta, del auge de la comunicación y socialización virtual, entre otros aspectos.

Referencias:

Congreso de Colombia (2014). Ley 1732 de 2014, por la cual se establece la Cátedra de la Paz en todas las instituciones educativas del país. Expedida el 1 de septiembre de 2014.

Lombana B., H. A. (2007) “Ciencias Sociales y Reforma curricular: análisis comparativo de los diseños curriculares de 1984 y 2002”. Universidad Distrital Francis José de Caldas. Bogotá. Tesis Maestría en Sociología de la Educación. Recuperado por

Ministerio de Educación Nacional de Colombia MEN- (1984). Marcos Curriculares Generales para el Área de Ciencias Sociales. Bogotá

ONU - Organización de las Naciones Unidas (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

ONU - Organización de Naciones Unidas (1945). Carta de las Naciones Unidas. OAS.org. https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/Carta_NU.pdf

Smith, David C. (1979) Estudio de los conflictos y educación para la paz. Perspectivas (UNESCO), vol. IX, No. 2.

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