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¿Cómo construir una cultura escolar que dialogue con la lA?


El valor de la transformación digital solo se materializa cuando las tecnologías se entrelazan intencionalmente con los procesos instruccionales y organizaciones, fortaleciéndolos en lugar de reemplazarlos. Por consiguiente, este blog aborda cómo integrar la IA a la cultura institucional de la escuela desde una dimensión ética.


Un primer elemento en el que coinciden los autores revisados Tłuściak & Stanisław (2024), Tyack y Cuban (2001) consiste en la importancia de que los centros educativos se conviertan en instituciones que aprenden. Es decir, creen mecanismos que les permita aprender y adaptarse de forma autónoma, basados en tres valores fundamentales: apertura al cambio, disposición a experimentar y capacidad de aprender tanto de los éxitos como de los fracasos.  


El cambio desde esta perspectiva, se desarrolla de una manera profunda, en tanto no busca solo corregir errores o solucionar contingencias, sino reevaluar las suposiciones fundamentales y creencias de la organización. Esto exige que el aprendizaje se desarrolle en tres niveles que no son excluyentes, sino engranajes necesarios de un mismo ecosistema. "Una progresión deliberada desde la corrección de acciones (circuito simple) hasta la corrección de suposiciones (circuito doble) y hacia el aprender a aprender (deutero-aprendizaje) construye la resiliencia de la escuela frente a la volatilidad y acelera sus ciclos de innovación.” Tłuściak & Stanisław (2024)


  • Aprendizaje de circuito simple

Este nivel ocurre cuando los individuos identifican errores y toman acciones para corregirlos, pero no analizan las causas de los mismos ni modifican las políticas de la organización. En el contexto de la IA, se expresa en acciones que alteran las herramientas, pero no la epistemología subyacente.


Un profesor identifica que una nueva plataforma de IA califica con sesgos a sus estudiantes (identificación del error) y decide ajustar las notas manualmente en su propia clase para solucionarlo. La crisis se resuelve temporalmente en esa aula, pero el docente no cuestiona cómo se comprende la evaluación a nivel institucional, ni el colegio modifica sus políticas. El conocimiento sobre cómo solucionar el fallo queda atrapado a nivel individual.


  • Aprendizaje de circuito doble

Este aprendizaje profundiza al abarcar cambios directos en las políticas, procedimientos, estructuras organizacionales y estrategias de la institución, por tanto, es un proceso estructural que no puede ser llevado a cabo por una sola persona. Exige reconocer conjuntamente el error, desarrollar nuevos procedimientos e implementarlos, lo que convierte el conocimiento en un activo a nivel de toda la organización.


  • Deutero aprendizaje

Consiste en una reflexión sobre los procesos de aprendizaje tanto a nivel individual como organizacional. La escuela desarrolla la habilidad de reflexionar sobre sus métodos de enseñanza, sus modos de responder al cambio y su capacidad para aprender de la experiencia. La escuela no solo adapta la IA, sino evalúa su efectividad y extrae conclusiones sobre las formas de integrar la tecnología a largo plazo.


En este nivel, el aprendizaje organizacional exige operar en tres ciclos iterativos: diagnóstico, implementación y reflexión. Este andamiaje requiere Comunidades de Aprendizaje Profesional (PLCs) que auditen la evidencia y tomen decisiones estrictamente basadas en datos. Bajo esta postura metacognitiva, la escuela diseña espacios de experimentación deliberada para someter a prueba la IA, evaluando rigurosamente sus alcances y límites frente a los objetivos estratégicos institucionales.


Por consiguiente, un rediseño institucional solo es viable cuando abarca tres elementos interdependientes:


  1. La capa operativa (Herramientas). Qué recursos utilizamos (Eje. Integrar plataformas de IA para la gestión del aula)

  2. La capa táctica (Métodos). Cómo diseñamos la instrucción. (Ej. Transicionar de clases magistrales a aprendizaje basado en problemas reales).

  3. La capa epistemológica (Valores y suposiciones). Por qué educamos. Es decir, supone cuestionar lo que Tyack y Cuban definieron como gramática escolar: el conjunto de estructuras —agrupar a los estudiantes por edad, dividir el conocimiento en asignaturas, segmentar el día en clases de 45 minutos, calificar con notas—. La gramática, como se explicó en Transformación digital y cultura escolar: ¿qué cambia y qué permanece?, Cárdenas (2026) opera como sintaxis que organiza lo decible y lo posible dentro del centro educativo y se reproduce con o sin conciencia. Para comprender el cambio y las resistencias al cambio se hace necesario entender las fuerzas que operan en el seno de los centros educativos y la forma en que construyen sus normas. Esas normas —explícitas e implícitas— son el verdadero campo de batalla.


El cambio, como elemento substancial del aprendizaje, también exige considerar los roles de los sujetos (profesor, estudiante y conocimiento). En el contexto de la IA, el docente se convierte en mentor porque la carga operativa es delegada a la máquina. Provee herramientas para el descubrimiento y aplicación independiente del conocimiento. En este punto hay un interrogante importante: ¿cómo salvaguardar la autonomía del profesor? De acuerdo con Tłuściak & Stanisław (2024), es el docente quien decide qué ensañar y cómo enseñar, de lo contrario, su rol puede limitarse a moderador del sistema.  Por su parte, el estudiante, como se trabajó en IA como apoyo, no como sustituto: mantener el foco en el estudiante (2026) se convierte en diseñador de su aprendizaje; monitoreando y evaluando su interacción con la máquina. El conocimiento es comprendido como proceso de construcción colectiva que exige de habilidades cognitivas, metacognitivas, emocionales, conductuales y motivacionales


Cinco disciplinas de aprendizaje según Senge (1990)

Senge (1990), citado en Tłuściak & Stanisław (2024) definió cinco disciplinas de aprendizaje que son cruciales para una organización que aprende.


  • Pensamiento sistémico: Las organizaciones son sistemas complejos. Esta disciplina se caracteriza por la capacidad de comprender cómo las acciones, los comportamientos y los eventos están interconectados, abarcando procesos tanto visibles como invisibles. De igual modo, la institución comprende que cualquier decisión (por ejemplo, alterar una estructura organizacional o integrar una nueva tecnología) conlleva repercusiones para todo el ecosistema. Se asume que no basta con intervenir un solo elemento o un síntoma aislado, sino que el problema debe resolverse basándose en sus interdependencias.


  • Dominio personal: Refiere al desarrollo del individuo, quien se esfuerza por el crecimiento continuo y la reflexión sobre sus habilidades. Alcanzar el dominio personal significa establecer metas y contrastar de manera sistémica la situación actual con los objetivos deseados. Un docente que busca integrar la Inteligencia Artificial y otras innovaciones de manera efectiva en la práctica institucional, necesita no solo un conocimiento solido de las herramientas; sino la disposición para participar en un aprendizaje continuo, probar nuevas soluciones y ajustar sus propias acciones.


  • Modelos mentales: Permite la reflexión crítica sobre las suposiciones incuestionadas que rigen las acciones individuales. La clave para el aprendizaje consiste en reconocer que los modelos mentales no capturan completamente la realidad.


Aumentar la conciencia de los propios modelos mentales y esforzarse por el entendimiento mutuo a pesar de las diferentes perspectivas apoya el proceso de aprendizaje. Sacar a la superficie y poner a prueba las suposiciones reduce el riesgo del tecno-solucionismo y ayuda a mantener las innovaciones alineadas con la misión de la escuela.


Lo decisivo de esa formulación es que todos los miembros del sistema puedan expresar sus aspiraciones, construir su propia conciencia y desarrollar sus habilidades en conjunto. La escuela que aprende no es la que adopta más tecnología ni la que más rápido implementa la reforma del momento. Es la que se ha vuelto capaz de mirar sus propios modelos mentales, revisarlos colectivamente y modificarlos.


  • Visión compartida: Abre nuevas perspectivas para el pensamiento y la acción conectando diversos puntos de vista. Permite articular metas e intenciones. Crea oportunidades para aclarar visiones individuales, negociarlas y co-construir una visión compartida. Esta visión compartida exige que la escuela no solo abarque las herramientas tecnológicas, sino los objetivos educativos vinculados al desarrollo de habilidades del siglo XXI.


  • Aprendizaje en equipo: Enfatiza un equilibrio entre el diálogo y la discusión. El diálogo busca enriquecer la visión compartida, así como transcender las limitaciones cognitivas de los individuos. La discusión por su parte, busca llegar a acuerdos y tomar decisiones. Ambas formas están mediadas por el respeto, la franqueza y la apertura. Es importante evitar dinámicas de grupo que obstaculicen el aprendizaje como el consenso superficial o la supresión de opiniones. Senge (1990) señala que los elementos esenciales del aprendizaje en equipo son el intercambio de conocimientos, la reflexión sobre la experiencia y la resolución conjunta de problemas.


La transformación digital de la escuela exige un marco de gobernanza sustentado en la ética y la equidad. Para evitar que la tecnología amplíe las brechas sociales existentes, la institución debe ejecutar tres directrices innegociables. Primero, debe garantizar la protección estricta de los datos personales y auditar los sistemas para evitar que los algoritmos reproduzcan sesgos. Segundo, requiere establecer criterios claros de transparencia sobre quién decide qué tecnologías se adoptan en el ecosistema escolar y bajo qué bases pedagógicas. Finalmente, la escuela debe trazar un límite de automatización que determine hasta qué punto se pueden delegar procesos operativos sin deshumanizar la educación ni erosionar la dimensión vincular.

 

BIBLIOGRAFÍA


Cárdenas (08 de julio de 2026). IA como apoyo, no como sustituto: mantener el foco en el estudiante. Fundación Convivencia.


Cárdenas (24 de junio de 2026. Transformación digital y cultura escolar: ¿qué cambia y qué permanece? Fundación Convivencia.


Tłuściak-Deliowska, A., & Szymański, M. S. (2024). School 4.0: A Learning Organization in the Age of Artificial Intelligence. Pedagogical Challenges and Directions for Change. International Journal of Pedagogy, Innovation and New Technologies11(1), 92-102.


Tyack, D. y Cuban, L. (2001). En busca de la utopía. Un siglo de reformas de las escuelas

públicas. México: Fondo de Cultura Económica.

 

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